El sexo es uno de los placeres de la vida más ancestrales, y no es de extrañar que exista un gran negocio en torno a esta práctica. Uno de estos negocios es el de la prostitución, considerada como una de las profesiones más antiguas del mundo, básicamente porque la herramienta de trabajo no tiene por qué pasar por un refinamiento tecnológico: es el propio cuerpo.

Aunque la prostitución es legal muchos países, no lo son algunas de las prácticas, por ejemplo, la captación de clientes en la calle. Esta profesión no goza de gran aceptación social y suele desprestigiarse, eso sí, más a las personas que comercian con su cuerpo que a las mafias que muchas veces hay detrás de ellas. La estigmatización que cargan estas personas forma parte del negocio y del tipo de producto ofrecido.

Fruto de esta estigmatización, en los últimos tiempos se ha hecho popular el término escort o prostituta de lujo que goza de mejor reputación que las prostitutas clásicas. ¿Qué significa exactamente esta cambio de «etiqueta»?

La prostitución es el intercambio de «favores sexuales» por bienes generalmente dinero, y se practica desde la antigüedad. En la antigua Mesopotamia, los sacerdotes tenían relaciones sexuales con prostitutas. En la antigua Grecia, los burdeles eran legales y se utilizaban para atender a los líderes políticos y aquellos hombres que gozaban de privilegios. La prostitución también era común en la antigua Roma, y en general consistía en el comercio de mujeres.

Durante la Edad Media y durante el siglo XIX, la prostitución no era nada extraño, pues los burdeles legales operaban en gran parte de Europa y eran una fuente importante de ingresos fiscales. Hoy en día, la prostitución es legal en muchos países; sin embargo, el estigma social sigue existiendo. Como veremos, este estigma sirve para entender la existencia de las escorts desde un punto de vista psicológico.

Si eres de los que frecuentan estos servicios, te dejamos algunos consejos para que puedas ser el cliente preferido:

Nunca busques a la dama de compañía en lugares poco seguros. La mejor opción para un principiante es una agencia con un sitio web profesional.

Sé puntual o llama si te vas a demorar más de 10 minutos. A menos de que avises sobre un cambio de hora con mucha anticipación, prepárate para pagar por el tiempo perdido. Si tu cita de 60 minutos se suponía que empezase a las 7 y llegaste a las 7:15, igual retírate a las 8. Respeta el tiempo y la agenda de la dama de compañía, no te quedes más tiempo del necesario. Incluso si genuinamente disfrutó del momento contigo, es molesto e incómodo quedarse de más. Si deseas más tiempo, pregunta. Si acepta, espera pagar una tarifa equivalente a lo que acordaron previamente

Debes saber qué hay en el menú con anticipación y no debes desviarte de lo acordado. Las damas de compañía usan palabras clave. Búscalas y apréndelas antes de llamar o de enviar un correo electrónico.

El dinero siempre es primero! Si debes hacer referencia a él en algún momento, refiérete a él como un regalo, no le entregues el dinero directamente, colócalo en un lugar donde pueda verlo o donde sea que te haya indicado anteriormente (a menudo cerca al lavabo del baño).

Sé agradable, trátala como una dama y sé respetuoso. Es una persona real, no tienes por qué sentirte intimidado y ciertamente tampoco tienes por qué sentirte superior.

No te sientas obligado a hacerle ver fuegos artificiales sexualmente. A pesar de que es noble y muy dulce, ella está ahí para ti. No te reprimas en el inicio porque quieres durar más en su beneficio, esto a menudo resulta en que no podrás llegar al orgasmo en lo absoluto. Nadie quiere ese resultado. Si disfrutas de esas cosas, puedes encargarte de ella luego, pero no sientas presión.

No se ofenderá si necesitas irte inmediatamente después del acto. Sin importar si debes regresar a trabajar o si simplemente no te gustan las conversaciones superficiales y los abrazos, haz lo tuyo. Disfrutará del tiempo libre extra. Si tienes una conversación o química genuina o si simplemente estás disfrutando la compañía y el descanso de la vida real, ¡entonces quédate todo el tiempo por el que pagaste! Ella estará contenta en ambos casos.